La fisura anal es una herida lineal o desgarro en el tejido delgado y húmedo que recubre el ano, en su zona más externa. Causa intenso dolor al momento de las deposiciones, dura varias horas y puede presentar algún sangrado anal. La causa más frecuente es el estreñimiento y las heces demasiado duras o de gran tamaño.
Si bien puede curarse sola al cabo de cuatro a seis semanas, también puede agravarse la situación del paciente, al punto de necesitar cirugía.
El primer tratamiento consiste en la aplicación de ungüentos locales con corticoides, anestésicos, y baños de asiento con agua tibia. Cuando se cronifica la fisura, será necesario una operación quirúrgica llamada Esfinterotomía lateral interna.
Este procedimiento trabaja en la dilatación del esfínter anal. Se secciona de forma parcial para reducir la tensión y así evitar el trauma que ocasiona la defecación. De este modo, se consigue un tratamiento con una elevada tasa de curación y menor número de recidivas.
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